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Música con bebés: no hay que hacerlo perfecto

24 sept
4 min de lectura

Hay algo muy especial en hacer música con un bebé.


Un bebé no necesita conocer una canción. No necesita seguir el ritmo. No n

ecesita “actuar”.


Puede simplemente hacer un pequeño sonido.


“Aaaah.”


Y tú respondes.


Esperas.


El bebé vuelve a hacer otro sonido.


Y, de repente, estáis teniendo una pequeña conversación musical.


¿Qué ocurre cuando cantamos con los bebés?


La investigación y la práctica profesional nos han ofrecido diferentes maneras de entender el papel de la música en los primeros meses de vida. Pero el artículo de Susan Young Music for mothers and babies: A view from alternative theoretical perspectives nos invita a detenernos y mirar críticamente algunas de las ideas que rodean actualmente a las clases de música para bebés.


Young analiza cómo muchos programas de música para madres y bebés se han apoyado cada vez más en discursos sobre el vínculo, el apego y la neurociencia, llegando en ocasiones a presentar el canto y la interacción musical como algo que los padres deberían hacer de manera constante para favorecer el desarrollo de sus hijos.


La autora cuestiona especialmente la idea de que “más” sea automáticamente “mejor”: más estímulos, más palabras, más interacción, más actividades.


Y esto me lleva a una pregunta que considero importante:


¿Y si hacer música con un bebé no tuviera que ser otra cosa que tenemos que hacer bien?

Los bebés no necesitan un entorno musical perfecto


Un bebé puede experimentar la música a través de la voz de su adulto, del movimiento, del ritmo, de la repetición, de las pausas y de la atención compartida.


Pero esto no significa que los padres tengan que convertirse en profesores de música.


No necesitas cantar perfectamente.


No necesitas conocer muchas canciones infantiles.


No necesitas estimular constantemente a tu bebé.


Y, desde luego, no tienes que sentirte culpable porque hoy no hayas cantado.


Podemos pensar en la música de otra manera:


como una forma de estar juntos.


Podemos observar qué ocurre cuando nuestro bebé responde a nuestra voz.


Podemos experimentar con un sonido largo y otro corto.


Podemos imitar una vocalización del bebé.


Podemos hacer una pausa.


Podemos esperar.


Y muchas veces, precisamente en ese pequeño espacio de espera, comienza la interacción más interesante.


Del juego vocal a la conversación musical


Durante sus primeros meses, los bebés exploran naturalmente sus voces.


Un pequeño gorjeo puede convertirse en un sonido más largo.


Un sonido puede repetirse.


El bebé puede descubrir qué ocurre cuando cambia la altura, la intensidad o la duración de su voz.


El adulto puede responder.


El bebé puede volver a responder.


Y esos pequeños intercambios pueden convertirse en momentos profundamente musicales.


No porque hayamos convertido al bebé en músico, sino porque los bebés ya están explorando el sonido como parte de su manera de relacionarse con el mundo.


Esta es una de las ideas que inspira mi trabajo con bebés pequeños.


En lugar de preguntarnos:


“¿Qué debería enseñar a mi bebé?”


podemos preguntarnos:


“¿Qué está comunicando mi bebé a través de sus sonidos y sus movimientos?”


Música como interacción, no como instrucción


Susan Young también nos recuerda que las formas de relacionarnos musicalmente con los bebés están influidas por nuestra cultura. No existe una única manera universal en la que padres y bebés tengan que comunicarse, y las diferentes familias tienen distintas formas de sostener, tocar, moverse, cantar y responder a sus bebés.


Esto es importante para mí como profesora.


No quiero que Tiny Sounds sea una clase en la que exista una única manera “correcta” de hacer música con tu bebé.


Tu voz puede ser suave.


Puede ser fuerte.


Puedes cantar.


Puedes hablar.


Puedes tararear.


Puedes simplemente escuchar.


Tu bebé puede participar inmediatamente.


O puede pasar gran parte de la sesión observando tranquilamente.


Todo ello puede formar parte de la experiencia.


Entonces, ¿qué hacemos en Tiny Sounds?


En Tiny Sounds exploramos música y movimiento a través de experiencias sencillas y lúdicas pensadas para bebés de 2 a 9 meses.


Podemos explorar:


🎵 el juego vocal y los sonidos del bebé

🎵 canciones y melodías

🎵 ritmos, patrones y repetición

🎵 pequeños turnos musicales

🎵 movimiento y balanceo suave

🎵 escuchar y responder

🎵 instrumentos y diferentes sonidos

🎵 momentos de calma y observación


El objetivo no es conseguir un resultado concreto en el desarrollo del bebé.


Es crear un espacio en el que bebés y adultos puedan escucharse, explorar y responderse a través de la música.


Y, sobre todo, disfrutar de estar juntos.


Ven a descubrir los pequeños sonidos de tu bebé


Si tienes un bebé de entre 2 y 9 meses, me encantará darte la bienvenida a Tiny Sounds.


Las clases tienen lugar en Arganzuela y Chamberí, Madrid, en grupos pequeños y en un ambiente en el que podemos bajar el ritmo, observar al bebé y descubrir juntos las posibilidades musicales que ya están presentes.


No necesitas ser músico.


No necesitas saber cantar.


No necesitas conocer canciones de memoria.


No necesitas hacerlo perfecto.


Solo necesitas venir con tu bebé y con ganas de escuchar.


Tiny Sounds


Música, movimiento y juego vocal para bebés de 2 a 9 meses.


📍 Arganzuela & Chamberí, Madrid

Apúntate a una clase de prueba gratuita

 
 
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